¿Termo eléctrico o calentador de gas?

La caldera dijo basta un martes de noviembre. El técnico la mira treinta segundos, resopla y dice la frase: «esto ya no compensa arreglarlo». Y ahí te quedas, con el presupuesto en la mano y una decisión que no habías pensado tomar hoy: ¿pones un termo eléctrico o un calentador de gas?

La respuesta de barra de bar es «el gas es más barato». La respuesta de la factura, cuando llega en enero, no siempre coincide. Y hay un tercer factor, del que casi nadie habla, que decide la cuestión antes de que tú elijas: lo que permite tu instalación.

Vamos por partes, empezando por lo que de verdad cambia entre los dos aparatos.

No calientan el agua igual

Un termo eléctrico guarda agua caliente. Tiene un depósito de entre 30 y 150 litros, una resistencia que lo calienta poco a poco y un aislamiento que lo mantiene templado hasta que abres el grifo. Cuando se acaba, hay que esperar.

Un calentador de gas no guarda nada. Calienta el agua en el momento, mientras pasa por dentro. Da agua caliente indefinida, pero solo hasta cierto caudal: si abres dos grifos a la vez, el agua sale templada en los dos.

Esa diferencia explica casi todo lo demás. El termo es una despensa: llena da para mucho, vacía obliga a esperar. El calentador es un grifo: nunca se agota, pero solo sirve a uno.

Cuál sale más barato al mes

El gas natural cuesta menos por kilovatio hora que la electricidad; eso es cierto y no ha cambiado. Pero en la factura del mes entran tres cosas más que suelen darle la vuelta al cálculo:

  • El término fijo del gas. Tener el contrato abierto cuesta al mes aunque no gastes nada. Si el gas solo te sirve para el agua caliente, ese fijo se come buena parte de la ventaja.
  • La revisión obligatoria. Cada cinco años, y hay que pagarla.
  • La tarifa horaria de la luz. Un termo con contador horario programado de madrugada carga al precio más bajo del día.

La cuenta cambia según la casa, pero la regla práctica es bastante estable: si ya tienes gas para la calefacción y la cocina, el calentador sale a cuenta. Si el gas sería solo para el agua, el termo eléctrico suele ganar por el fijo y por la revisión.

Cuál aguanta dos duchas seguidas

Aquí gana el calentador, con una condición: que el caudal dé. Un calentador de 11 litros por minuto sirve una ducha con holgura; para dos a la vez hacen falta 14 o más.

El termo aguanta lo que tenga dentro. La cuenta rápida: una ducha normal gasta entre 40 y 50 litros de agua caliente, y como el termo mezcla con fría, un depósito de 50 litros da para dos duchas seguidas sin apuros. Uno de 80, para tres o cuatro.

Por eso la pregunta útil no es «cuál es mejor», sino cuántos sois y a qué hora os ducháis. Cuatro personas en fila a las ocho de la mañana necesitan un termo grande o un calentador con caudal de sobra.

Lo que decide por ti: la instalación

Antes de elegir, hay tres cosas que conviene mirar, porque pueden cerrar una de las dos puertas:

  • La salida de humos. Un calentador de gas necesita evacuar al exterior. Sin salida de humos o sin posibilidad de hacerla, no hay calentador que valga.
  • La ventilación del cuarto. Hay normativa sobre dónde puede ir un aparato de gas. Un baño interior sin ventilación no es sitio.
  • La potencia contratada. Un termo de 1.500 o 2.000 W sumado al resto de la casa puede saltar el diferencial si vas justo de potencia.

Y una cuarta, de sentido común: el termo ocupa. Un depósito de 80 litros necesita su pared y su hueco. En un piso pequeño, a veces esa es toda la discusión.

Cuánto duran y qué mantenimiento piden

Un termo eléctrico bien cuidado aguanta entre diez y quince años. Su punto débil es la cal, y el ánodo de magnesio es la pieza que la absorbe: revisarlo cada dos o tres años es lo que separa un termo de doce años de uno de cinco.

Un calentador de gas dura parecido, pero el mantenimiento no es opcional: la revisión periódica es obligatoria y la hace un técnico autorizado. A cambio, no tiene depósito que se llene de cal.

En seguridad, el termo es más tranquilo: no hay combustión, así que no hay monóxido. El calentador es seguro si está bien instalado y revisado, pero exige esa revisión de verdad.

Entonces, ¿cuál pongo?

Resumido en cuatro situaciones que cubren casi todos los casos:

  • Ya tienes gas en casa y sois varios. Calentador, y con caudal de sobra.
  • No tienes gas y sois una o dos personas. Termo eléctrico, de 50 o 80 litros, programado de madrugada.
  • Piso pequeño sin salida de humos. Termo, y si el espacio aprieta, uno horizontal que va sobre el falso techo.
  • Segunda vivienda de uso puntual. Termo, sin duda: un contrato de gas abierto todo el año para usarlo dos semanas no tiene sentido.

¿Qué gasta menos, el termo o el gas?

El gas cuesta menos por kilovatio hora, pero hay que sumarle el término fijo del contrato y la revisión obligatoria. Si el gas solo te serviría para el agua caliente, el termo eléctrico suele salir más barato al final del año.

¿Cuántas duchas da un termo de 50 litros?

Dos seguidas sin apuros. Una ducha normal gasta entre 40 y 50 litros de agua ya mezclada con fría, y el depósito de 50 litros da para eso con margen. Uno de 80 litros cubre tres o cuatro.

¿Puedo poner un calentador de gas en cualquier sitio?

No. Necesita salida de humos al exterior y ventilación según normativa, así que un baño interior sin ventilación queda descartado. Esa suele ser la razón por la que en muchos pisos solo cabe el termo.

¿Cuánto dura cada uno?

Entre diez y quince años los dos, si se cuidan. El termo depende del ánodo de magnesio, que hay que revisar cada dos o tres años; el calentador, de la revisión periódica obligatoria.

¿El termo se puede programar?

Sí, y es lo que más baja la factura. Con tarifa horaria, calentar de madrugada y aprovechar el aislamiento del depósito durante el día supone una diferencia clara al mes.

¿Qué pasa si vivo solo?

Con una persona, un termo de 30 o 50 litros va sobrado y evita el fijo del gas. Solo compensa el calentador si ya tienes contrato de gas para calefacción o cocina.