La cal y el ánodo: por qué muere un termo

Un día el termo empieza a tardar más en calentar. Al mes siguiente hace un ruido como de piedras al arrancar. Y una mañana aparece un cerco de óxido en el suelo del armario. A partir de ahí no hay reparación que valga: el depósito está perforado y toca comprar otro.

Ese final no llega de golpe. Lleva años preparándose dentro, y casi siempre por lo mismo: una barra de magnesio que nadie ha mirado desde el día de la instalación.

Entender qué hace esa barra es la diferencia entre cambiar de termo cada quince años o cada cinco.

Qué hace el ánodo de magnesio

El depósito es de acero, y el acero con agua caliente dentro se corroe. El ánodo es una barra de un metal que se corroe antes: mientras quede magnesio, la corrosión va a por él y no a por las paredes del depósito. Por eso se llama ánodo de sacrificio.

La consecuencia es la que casi nadie tiene en cuenta: esa barra se consume. Cuando se ha gastado del todo, el que empieza a oxidarse es el depósito, y ahí ya no hay recambio posible.

Cada cuánto hay que mirarlo

Lo razonable es revisarlo cada dos años, y antes si el agua de tu zona es dura. En agua muy dura hay termos que se comen el ánodo en poco más de un año.

La revisión consiste en cortar la corriente, cortar el agua, vaciar el depósito y sacar la brida donde va montado. Si la barra está fina como un lápiz o solo queda el alma metálica, toca cambiarla. Es un recambio barato al lado de un termo nuevo.

La cal es el otro enemigo

La cal se deposita en la resistencia y hace de manta: la resistencia se calienta, pero el calor le cuesta llegar al agua. El termo tarda más, gasta más y la resistencia acaba quemándose por sobrecalentamiento.

El ruido de piedras al empezar a calentar es justo eso: vapor formándose bajo la costra de cal. Cuando se oye, la limpieza ya va con retraso.

Señales de que va mal por dentro

Tarda más que antes en recuperar. Hace ruidos al arrancar. El agua sale con un tono turbio las primeras veces del día. Salta el térmico cada pocas semanas sin causa aparente. Hay humedad en la brida inferior.

Ninguna de esas señales se arregla moviendo el mando de temperatura. Todas piden abrir y mirar.

Qué se hace en una limpieza

Se corta la corriente y el agua, se vacía el depósito, se desmonta la brida, se saca la resistencia y se le quita la costra con cuidado de no rayarla, se limpia el fango del fondo y se monta todo con junta nueva. Aprovechando que está abierto, se cambia el ánodo.

Es trabajo de una mañana y necesita algo de maña con las conexiones. Si no te ves, un profesional lo hace en menos tiempo y sale mucho más barato que un termo nuevo cada cinco años.

Cómo alargarle la vida sin obras

No pasarse de temperatura, porque cuanto más caliente, más deprisa se incrusta la cal. Vaciar un poco por la válvula de seguridad de vez en cuando para sacar fango del fondo. Y si el agua de la zona es muy dura, valorar un tratamiento antes de la entrada del termo.

Son gestos pequeños que no se notan el primer año y se notan mucho el octavo.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto se cambia el ánodo del termo?

Revisarlo cada dos años es lo razonable, y cada año si el agua de tu zona es dura. Se cambia cuando la barra ha perdido la mayor parte de su grosor o solo queda el alma metálica. Es un recambio barato comparado con un depósito perforado, que no tiene arreglo.

¿Qué pasa si no cambio nunca el ánodo?

Mientras queda magnesio, la corrosión va a por él. Cuando se agota, empieza a corroerse el depósito por dentro, y eso termina en una fuga por la chapa. Es el motivo más frecuente de que un termo se sustituya antes de tiempo.

¿Se puede quitar la cal sin desmontar nada?

Los productos que se echan por el grifo no llegan a la resistencia del termo. La cal incrustada se quita abriendo la brida y limpiando la resistencia a mano. Lo que sí ayuda sin abrir es no llevar el termostato al máximo y purgar el fondo cada cierto tiempo.

¿El ruido al calentar es señal de avería?

Es señal de cal. El chasquido o el ruido de piedras al arrancar viene de burbujas de vapor formándose bajo la costra que cubre la resistencia. No es peligroso de inmediato, pero avisa de que el termo está gastando de más y de que toca limpieza.


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